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Mucha gente depende de su teléfono móvil las 24 horas del día, lo lleva a todas partes, a comer, a la habitación, en el centro comercial, en el baño, la playa…. chof! y se puede caer al agua fácilmente.

Todos sabemos que un aparato electrónico mojado está condenado a morir, pero en la tienda de Dry-All encontramos la solución a este problema.

Nos ofrecen un pack en el que encontramos una bolsita. Nos recomiendan sacar la batería, secar con una toalla y meterlo en esta bolsita, que secará nuestro móvil en unas horas.

No se la eficacia de este método, pero podéis adquirirlo por 30$.

Para quien sea de la vieja escuela, tenemos el típico remedio del cuenco de arroz, que al menos sabemos que suele funcionar 🙂

 

Los que sois de la generación anterior al 90, ¿os acordáis de cuando nadie tenía un teléfono móvil en clase? De esa época en la que el único aparatito era el “tamagochi” que acababa requisado en el cajón de la profesora junto con los tazos y los cromos (porque sí, antes hasta en el instituto la gente mantenía esa dulce infancia, no como ahora que con 10 años puedes esperarte lo peor).

Cuando comenzaron los teléfonos móviles a ser accesibles para la “clase media” supuso un boom. Todo el mundo tenía su “ladrillo” con politonos, de esos que se caían y no se rompían. Llamar, descolgar y poco más. Pero todo el mundo tenía uno, o dos! Los cajones de los tutores se llenaron de cacharritos vibradores con música.

 

Personalmente puedo hablar desde un punto de vista privilegiado, ya que no toqué ni un móvil hasta los 17 años (no por nada, básicamente porque no me hacía falta).

El otro día le recordaba a una amiga de cómo nos apañábamos para quedar. Nada de Facebook ni sms al móvil. Todos teníamos los teléfonos fijos y conocíamos a las madres de nuestros amigos y preguntábamos “está Pepito, se puede poner?”.

Yo a esto lo llamo los cambios de los cambios. De cómo ha cambiado un aspecto social por el cambio de la manera de comunicarse o de hacer las cosas.  Ahora con la nueva remesa de móviles de alta gama (ahora gama básica, porque casi no hay de otro tipo), todo es táctil, colorido, con internet, juegos, chats… ¿No os ha pasado que algunos conocidos ya no os miran a la cara cuando habláis porque están mirando la pantalla de la Blackberry? Fijaros, al menos desvían la mirada un par de veces.