Seguro que todos conocéis la página de Youtube, como esa página para matar el rato, escuchar tu música favorita, *ejem ver series ejem*, y por qué no, subir tus propias creaciones. Ahora id varios años atrás, a vuestra infancia, cuando leíais libros, esos libros con muchísimas imágenes que os decían:

  • si quieres entrar en el castillo ve a la página 30. 
  • Si quieres subir por la torre ves a la página 50. 
  • Si por el contrario quieres volver a la ciudad ve a la página 64.  

Historias interactivas donde tú decidías el final (hasta que te los sabías de memoria y claro, ya sabías lo que iba a pasar).

Pues bien, todo junto (Youtube +  libros interactivos) hacen los ¡¡¡videos interactivos!!!

A día de hoy, como hemos dicho, cualquiera puede subir hoy en día sus creaciones a la red de una forma muy sencilla, sean del tipo que sean a Youtube; y cualquiera puede acceder también al contenido de los mismos mediante el sistema de etiquetado basado en el HTML o “lenguaje de marcado de hipertexto”. El usuario introduce en el buscador las palabras claves de su búsqueda, y este le muestra una serie de resultados en cuya descripción aparecen dichas palabras clave o etiquetas.

Youtube permite clasificar los vídeos en una serie de categorías por defecto, pero no hace ningún tipo de estandarización en cuanto al título de los vídeos o al etiquetado realizado por el usuario. Podemos comprobar esto último en el momento en el que al finalizar una visualización, la ventana de archivos relacionados nos muestra una serie de archivos que puede no tengan nada que ver con lo que buscamos, limitando a la vez nuestra elección a estos archivos y definiendo de algún modo nuestro recorrido.

Es aquí donde encontramos la opción de enlazar vídeos que constituyen una historia, creando así un particular hipertexto audiovisual, nuestra historia interactiva, a modo de novela en el que el usuario decide el camino a seguir. Esta práctica es algo costosa por parte del autor, que se ve obligado a realizar diferentes vídeos que enlacen entre si. Se corre el riesgo de que el espectador se canse de visualizar el contenido.

Aquí tenéis algunos ejemplos de historias interactivas!

Esta es una historia divertida de Zombies, que están tan de moda hoy en día.

Y este es un juego muy curioso de vestir a estas dos chicas, todo un ejemplo de interactividad!

¿A que es divertido?

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